jueves, 24 de diciembre de 2009

La historia de dos inmortales… Kim Peek y su Padre... “Yo podré ser la estrella, pero tú eres el firmamento…”

Kim Peek murió a los 58 años de edad el pasado 19 de diciembre de 2009 de un ataque al corazón. En el 1988, cuando yo llevaba practicando el magisterio por unos siete años, fui al cine a ver una película: “Rain Man”. Lo más posible es que ninguno de mis actuales estudiantes habría nacido para esa época… La película trataba de un hermano que tiene que encargarse de otro que tenía “impedimentos”, o discapacidades, y no podía vivir por sí solo ya que su padre, quien se encargaba de este, había muerto. Aquella película impactó tanto que fue merecedora de CUATRO Premios Oscar: Mejor Película, Mejor Guión Original, Mejor Director y, Mejor Protagonista Masculino. Pero, aquello era una “película”, y una parte de ella era ficción… Otra NO… En la vida real, el protagonista se llamaba Kim Peek, y desde pequeño los doctores le dijeron al padre que el niño no podría desarrollarse normalmente y que lo mejor era dejarlo en una institución mental. El padre decidió tomar otra ruta, y descubrió en su crianza que el niño tenía unos dones increíbles de la memoria. En la prensa se reseñó su condición, que muy bien se resume en Wikipedia:
Kim Peek nació con macrocefalia, un daño permanente del cerebelo y con agenesia de cuerpo calloso, el manojo de nervios que conecta ambos hemisferios del cerebro, al igual que los conectores secundarios. Se especula que esta circunstancia pudo ser la causa de su increíble memoria que le valió el sobrenombre de 'Kimputer', pese a contar con un cociente intelectual de apenas 73. No fue autista.
Peek recordaba el 98% de los 12.000 libros que había leído, leía dos páginas en ocho segundos (usaba cada ojo para leer una página distinta) y apenas tardaba una hora en memorizar un libro, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema. Su capacidad de almacenar información era virtualmente ilimitada. No entendía lo que retenía porque no necesitaba recordarlo ni pensarlo, simplemente estaba ahí.
Fue objeto de varios estudios en la Sociedad Médica de Wisconsin. Por sí mismo apenas podía abrocharse la camisa y era una persona dependiente; no tuvo noción de los datos que almacenaba ni realizar una interpretación de un poema o una conclusión de un libro, a pesar de memorizarlo por completo; no tenía ningún tipo de aptitud musical (debido a sus limitadas capacidades motrices) pero era capaz de escuchar cualquier canción y tocarla en un piano y era capaz de reconocer el autor de miles de piezas musicales escuchando pocos segundos.
En el 2004 la NASA examinó a Peek con una serie de exámenes mientras se le grababa mediante tomografía y resonancia magnética para intentar recrear una visión tridimensional de la estructura de su cerebro. Fue la primera tentativa no-invasiva mediante el uso de tecnología moderna para intentar descubrir por qué una persona con un cerebro discapacitado es capaz de hacer tales cosas, ya que se supone que existe esa capacidad latente en cualquier cerebro.
En la película “Rain Man” el protagonista tiene la condición de autismo, sin embargo, Kim no la padecía. Recomiendo a cualquier maestro que vea esa película, pero aquí les quiero presentar a mis colegas maestros un documental que es más impactante que la misma película que ganó premios, un documental del VERDADERO Kim Peek, y del héroe detrás de esta obra, un padre amoroso, el que nos recuerda la imagen de los evangelios cuando el Maestro Jesús de Nazaret nos hablaba del Padre… En su preparación para la película “Rain Man”, el actor Dustin Hoffman visitó a Kim para conocerlo, observar cómo era e imitar su lenguaje corporal. Quedó Hoffman tan sorprendido que le dijo a Kim: “Yo podré ser la estrella, pero tú eres el firmamento…” Que descanse en Paz…
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